TRATAMIENTO | Insuficiencia respiratoria

El poder de la música en la UCI

Sesión de musicoterapia en una planta de Pediatría.| Antonio Moreno

Sesión de musicoterapia en una planta de Pediatría.| Antonio Moreno

  • Esta terapia no sólo alivia la ansiedad, sino que reduce las dosis de analgésicos

 La ventilación mecánica les ayuda a respirar, pero no consigue aliviar su angustia. Muchos de los pacientes con insuficiencia respiratoria aguda que están en la UCI, no sólo precisan esta estrategia terapéutica para sobrevivir también requieren medicación específica para reducir la ansiedad que les produce esta situación crítica. Ahora, un grupo de científicos propone la musicoterapia como tratamiento complementario que, además de ‘tratar’ la ansiedad, logra disminuir las dosis e intensidad de los analgésicos.

Este tipo de pacientes “suelen recibir sedación intravenosa y altas dosis de analgésicos, lo que está asociado con efectos secundarios como la bradicardia, hipotensión, inmovilidad, debilidad y delirios…” y aun así, “siguen experimentando niveles significativos de ansiedad”, argumentan los autores del estudio que acaba de publicar la revista‘Journal of the American Medical Association’ (JAMA). “Son necesarias nuevas intervenciones capaces de reducir la ansiedad y minimizar el uso de medicación sedante”.

Dados los resultados de esta investigación, la terapia musical apunta alto como terapia complementaria y, de hecho, en algunos hospitales de España ya se está utilizando en la UCI pediátrica del Hospital La Paz de Madrid. Como explica Francisco Ruza, pediatra y director del máster de musicoterapia y creador de la UCI pediátrica del Hospital La Paz, “llevamos seis años trabajando con esta terapia complementaria y hemos hecho un estudio [publicado en ‘Journal of Music Therapy’] que confirma sus beneficios sobre los parámetros biológicos (al margen de la medicación): reduce la frecuencia cardiaca, la respiratoria y la saturación y, además, aumenta el grado de tranquilidad de los niños ingresados”.

En la actual investigación, Linda Chlan y su equipo, de la Universidad del Estado de Ohio (Columbus, EEUU), examinaron a 373 pacientes con ventilación mecánica ingresados en 12 Unidades de Cuidados Intensivos (UCIs) de cinco hospitales de EEUU (desde 2006 hasta 2011).

Aquellos a los que se les brindó la posibilidad de escuchar músicamostraron avances significativos. “Al quinto día, su ansiedad había decrecido en un 36,5%. En comparación con el grupo de pacientes sometidos a los cuidados normales, su ansiedad estaba en 19,5 puntos por debajo”. Y las ventajas no se limitan a estas. También al quinto día se observó que los pacientes que escuchaban sus canciones favoritas recibían dos dosis menos de sedación (lo que supone una reducción del 38%) y además más bajas (36% menos).

La música tiene la capacidad de evadir. Como explican los responsables del estudio, “mantiene ocupado al cerebro y modifica los niveles de percepción de la ansiedad“. Dado que son ellos mismos, con apoyo de un terapeuta, quienes eligen sus canciones y los momentos del día en los que prefieren escucharlas, “esta terapia le ofrece la posibilidad de manejar su propia ansiedad”.

En definitiva, los puntos a favor de esta terapia, subraya el artículo, complementaria, son varios: “no es un tratamiento caro, no tiene efectos secundarios, reduce la ansiedad y la frecuencia y la intensidad de las dosis de la medicación sedante“, concluyen los expertos, quienes reconocen que, aunque los resultados son muy prometedores, habría que seguir investigando en la misma línea.

En un editorial que acompaña al estudio, Elie Azoulay, de la Universidad Diderot París, señala que el estudio de Chlan ofrece información suficiente para diseñar otro ensayo clínico más amplio que confirme los efectos positivos de la musicoterapia. “Reducir la ansiedad y la cantidad de sedación es de máxima importancia en estos pacientes, sobre todo teniendo en cuenta las complicaciones asociadas a esta medicación.

La Música: Nosotros…

 
Entre las múltiples maneras que tengo de divertirme con la música, la docencia y el trabajo con adultos son las que me causan las mayores satisfacciones. La alegría que surge en el alma de las personas al hacer música, así ésta sea de carácter melancólico, es algo único. Luego de cada sesión de trabajo me quedo largo rato meditando acerca de los rostros iluminados y entusiastas con que se va cada participante y la convicción de que nuestra profunda naturaleza humana es musical se acrecienta.
 
Todas las personas, sin excepción, tenemos un vínculo íntimo con la música, relacionamos determinadas canciones a momentos especiales de nuestra vida (tanto alegres como tristes), los acontecimientos más importantes, y los triviales también, están acompañados por ella; el momento central del día más importante del año para cada uno de nosotros, en el que se celebra nuestra llegada al mundo, es un canto regalado amorosamente por nuestros seres más cercanos y queridos.
 
¿Qué es esto entonces? ¿Qué tipo de magia posee este arte que nos involucra de manera tan honda a todos los seres humanos? Hace unos días una señora me dice: “Yo no puedo cantar, yo no soy músico”, un momento, le digo: todos somos músicos. una persona puede no ser abogado, médico o arquitecto, pero no puede de ningún modo no ser músico. La música es algo inherente a lo más esencial de nuestra naturaleza humana, todos somos personas, y persona, en su etimología latina, viene de per sonare que quiere decir: para sonar. Evidentemente una persona puede sonar de muchas maneras distintas: si  rueda por las escaleras va sonar, si lo atropella un automóvil o si solamente estornuda también. Ahora, cuando habla suena de una manera única, ya que el timbre de nuestra voz es algo que nos pertenece y representa de manera individual, cualquier persona que nos conoce nos puede reconocer sólo con oírnos hablar. Pero la manera más elevada de sonar que tenemos los seres humanos es cuando entonamos los tonos musicales, es decir cuando colocamos toda nuestra voluntad en lograr frecuencias estables de sonidos y  nos esforzamos  además por combinarlas de manera armoniosa.
 

Por más que se diga que las aves u otros animales “cantan”, la verdad es que  no lo hacen; no existen coros de gaviotas, ni sinfonías de ratones. Sólo los seres humanos cantamos, solamente nosotros hacemos música y dotamos a los sonidos de un orden, estructura, sentido, significado  y fundamentalmente una intención expresiva, en este sentido una obra musical es similar a una biografía, aunque ésta sea, en apariencia, un poco caótica.

Muchas personas creen que sólo los que se entrenan musicalmente de manera profesional y que además poseen un talento especial para este arte pueden ser considerados “músicos”.; esta afirmación podría ser válida únicamente para señalar a los que estudiaron este arte de manera profesional. Sin embargo, una madre que le canta a su niño para que duerma, una persona enamorada cantando una serenata, unos amigos que se juntan alrededor de una fogata a tocar su guitarra y cantar, están haciendo música, están manifestando su esencia musical.

No es poco relevante el hecho de que todos tenemos algo importante que decir acerca de la música. Pocas personas serían capaces de opinar acerca del desempeño de un médico durante una cirugía al páncreas o  criticar las técnicas empleadas en la fabricación de vidrio templado, sin embargo todos somos capaces de opinar y argumentar acerca de la música sin necesidad de haber pasado previamente por las aulas del conservatorio o de alguna institución especializada en su enseñanza. Cada individuo tiene alguna o varias canciones favoritas, un grupo, un género estilo musical preferido, y, sobre todo, es capaz de fundamentar el por qué tal o cual canción o intérprete es mejor que tal o cual otro.

Chladni investigó acerca de la acción del sonido sobre la materia; es decir, acerca del sonido como fuerza estructurante que da forma y ordena todo lo que puede ser percibido a nuestro alrededor. Todos llevamos una pequeña porción de esta fuerza en nuestra voz y la hacemos evidente cuando hacemos música con ella. Diversas investigaciones demuestran el importante impulso al desarrollo de la inteligencia, en diversas áreas, que se logra a través del cultivo de las facultades musicales de las personas y no son pocos los que sienten en sí mismos el efecto terapéutico de la música. Gracias a este arte nos es posible reencontramos cada vez con lo más profundo y elevado de nuestra condición humana.

 

¿Para qué me sirve el solfeo entonado?

 

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A más de uno nos ha causado sorpresa que al iniciar formalmente nuestro aprendizaje musical, en alguna escuela o conservatorio, se nos haya exigido aprender la habilidad del solfeo melódico o entonado. Más sorpresa nos causa aún el hecho que se le dé tanta importancia en la formación musical, constituyendo casi la médula del entrenamiento profesional.

Uno suele decirse a sí mismo: “Aguarda, si yo soy instrumentista (muy bueno, por cierto) y jamás en la vida estaré dispuesto a cantar ni siquiera los coros de ninguna canción, ¿por qué debo aprender a cantar? y ¿por qué, además, los profesores me exigen tanto la perfección de mi afinación?, si a mí ¡no me gusta cantar! (Que a muchos no les guste cantar no es tan extraño, sin embargo constituye nuestra primera dificultad a vencer).

El error de este planteamiento se encuentra en la primera pregunta, ya que, en la formación musical, el solfeo entonado no tiene como objetivo el que debamos “aprender a cantar”, sino que, para desarrollar esta habilidad, debemos “saber cantar” previamente. “¡¿Qué?! ¿y si no sé cantar?”, pues se aprende.

Otra dificultad con la que nos topamos es que muy pocos docentes saben explicar con claridad cuál es el objetivo del estudio de este tipo de solfeo y, como es lógico, cuando no sabemos bien el por qué debemos realizar cierta actividad, no nos sentimos motivados a realizarla.

Pues bien, entonces ¿para qué sirve el aprendizaje del solfeo entonado?:

  1. Para afinar el oído. Nuestro oído se desarrolla según lo que hacemos con nuestra voz. No es muy distinto al proceso de aprendizaje de cualquier idioma; para poder reconocer auditivamente las palabras de un idioma nuevo, debemos ser capaces de pronunciarlas; mientras mejor las pronunciemos, más fácil se nos hará reconocerlas cuando las escuchemos. Sucede lo mismo con las notas y relaciones musicales: mientras mejor las “pronunciemos” (esto significa que las afinemos con exactitud), se nos hará más fácil reconocerlas auditivamente. Esforzarnos en la entonación perfectamente afinada de notas, escalas, intervalos, triadas, etc. le dará a nuestro oído la capacidad de reconocer las relaciones sonoras de la música.
  2. Para desarrollar el oído interno. ¿Qué es el “oído interno”? Es la capacidad de saber “cómo suenan” las notas y demás relaciones sonoras interiormente, sin que éstas estén siendo producidas por algún instrumento. Mucha gente se sorprende de cómo Beethoven fue capaz de seguir componiendo luego de haber perdido su capacidad de audición. Este genio musical tenía desarrollado en un nivel muy alto su oído interno; él sabía cómo sonaba todo lo que escribía. Con el desarrollo de mi oído interno puedo saber cómo suena una obra musical sólo con leer la partitura.Algunos autores sostienen que J. S. Bach escribió la “Ofrenda Musical” y “El Arte de la Fuga” para que “sonaran interiormente” en las personas sólo con leer las partituras y que es por esta razón que no señaló los instrumentos con los que debían ser interpretadas.
  3. Para desarrollar el pensamiento musical. Cuando aprendemos un nuevo idioma no sólo necesitamos poder pronunciar y reconocer las palabras, sino que se vuelve fundamental el desarrollar la capacidad de entender los que éstas intentan transmitir. Del mismo modo sucede en la música. A través del solfeo entonado podemos aprender la gramática musical, en especial si este tipo de solfeo se enfoca desde el desarrollo de las funciones tonales (en especial cuando entonamos a varias voces), el rol de los distintos grados de las escalas y la manera en que se enlazan, los giros melódicos, las formas y estilos musicales, etc. Es decir que podemos ir entendiendo, con mayor profundidad, el Lenguaje Musical.

Podemos deducir, por las razones mencionadas, la importancia fundamental del aprendizaje de este tipo de lectura en la formación musical profesional. Ningún músico que aspire llegar lejos en su carrera puede hacer a un lado su capacidad de afinación, su oído interno ni su comprensión del lenguaje musical.

Recuerdo que las mayores dificultades que enfrenté, en mi etapa de estudiante de música, estaban relacionadas a la entonación afinada; por varios motivos: falta de hábito de canto, timidez y ausencia total de técnica vocal. Posteriormente descubrí que la afinación vocal depende de manejar, siquiera de manera básica, algunos aspectos fundamentales de la técnica vocal, que a su vez te brindan mayor seguridad en tu desempeño musical. En este sentido, romper nuestros prejuicios respecto al canto y comprender que todos podemos aprender a cantar correctamente, se torna fundamental.

Actualmente, en mi labor docente, intento aclarar estos puntos a mi estudiantes y busco ayudarlos a superar sus dificultades, tanto técnicas como anímicas, en su perfeccionamiento de esta habilidad tan esencial de nuestra preparación. Considero éste el primer paso imprescindible en la formación de músicos hábiles e interesados en un manejo amplio y rico del único lenguaje capaz de llegar a lo más profundo de todos los seres humanos: La Música.

 

¿Qué es la musicoterapia?

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Por definición la musicoterapia es la curación mediante la música ( terapia= curación,tratamiento, y música= combinación de sonidos y ritmo)  . Pero, ¿así de simple?, no, la terapia mediante la música va mucho más allá, podríamos decir que este poder de la música se utiliza en la consecución de objetivos terapéuticos, manteniendo, mejorando y restaurando el funcionamiento físico, cognitivo, emocional y social de las personas. Podríamos decir que es a la vez un arte, una ciencia y un proceso interpersonal.

Según la American Music Therapy Association (AMTA):

“Es la utilización de la música y/o de los elementos musicales (sonido, ritmo, melodía y armonía) por un musicoterapeuta cualificado, con un paciente o un grupo de pacientes, en un proceso para facilitar y promover la comunicación, la relajación, el aprendizaje, la motricidad, la expresión, la organización y otros relevantes objetivos terapéuticos con el fin de satisfacer las necesidades físicas, emocionales, mentales, sociales y cognitivas.”

“”Es el uso de la música en la consecución de objetivos terapéuticos: la restauración, mantenimiento y acrecentamiento de la salud tanto física como mental. Es la aplicación sistemática de la música, dirigida por el musicoterapeuta en un ámbito terapéutico para provocar cambios en el comportamiento.”

La musicoterapia hace uso de sonidos, trozos musicales y estructuras rítmicas para conseguir diferentes resultados terapéuticos directos e indirectos a nivel psicológico, psicomotriz, orgánico y energético.

“La musicoterapia tiene su origen en la noche de los tiempos. Los primeros musicoterapeutas son los chamanes, médicos brujos tribales quienes comienzan a utilizar cánticos, salmodias, susurros y estructuras rítmicas repetitivas para inducir estados de conciencia a nivel colectivo con fines catárticos y religiosos. Se tienen evidencias del uso ritual de la música en casi todas las grandes culturas de la antigüedad. Los griegos (Pitágoras, Platón, Aristóteles …) y los egipcios nos cuentan acerca de los efectos psicológicos de diferentes escalas y modos musicales. De la misma manera, hindúes, chinos y japoneses antiguos, reconocen en sus ragas y modos pentatónicos, estructuras musicales aplicables a diversas actividades y estados de ánimo. A partir de tales tradiciones, durante el presente siglo se ha sistematizado el estudio de los efectos psicológicos y orgánicos de la música y se ha reconocido a la musicoterapia como vertiente terapéutica de valor concreto.”

Juan José Lopera

Médico y Terapeuta (Sintergética, Musicoterapia y Sanación)

musicoterapiaHay muchas disciplinas relacionadas con este método, psicología, psiquiatría, psicoterapia, educación especial, etc. y tiene diversas aplicaciones en muy distintos campos.

Uno de los usos cotidianos más simples y difundidos de la musicoterapia es la regulación del estado de ánimo. Se utilizan trozos musicales para alegrarnos en la depresión o para calmarnos en medio de estados de excitación producidos por la rabia, el estrés o el temor.

También se pueden utilizar trozos musicales para mejorar el aprendizaje, ejercicios rítmicos para mejorar la coordinación y la resistencia física. La música, bien empleada, puede facilitar el contacto con bloqueos emocionales concretos y producir la catarsis necesaria para la resolución del conflicto.

Se ha comprobado como la música es capaz de afectar notablemente a la actividad cerebral y por tanto afectar a los patrones cognitivos, y a las funciones vegetativas (frecuencia cardiaca, ritmo respiratorio, etc). También parece ejercer una cierta influencia en la capacidad de aprender y en la estimulación psicomotriz.

Beneficios de la musicoterapia en los niños

Todo lo que es música, para un niño, siempre es positivo. Pero debemos tener en cuenta que ésta debe ser siempre adaptada a sus oídos, a su capacidad demusicoterapia1 escucha; a su edad.

A un niño, la musicoterapia le puede ir muy bien para mejorar el aprendizaje, la coordinación, controlar la ansiedad y mejorar el estado de ánimo, entre otros. Pero, sobre todo para ayudarle a organizarse a nivel interno. La influencia de la música es mucho mayor de lo que creemos.

Cuanto antes se exponga la música al niño más beneficios le aportará, sea como terapia o sea como uso lúdico. De hecho, el uso de canciones para enseñar habilidades académicas, sociales y motoras a niños pequeños se ha convertido en una práctica común para algunos profesores y educadores de música y, por supuesto, para muchos musicoterapeutas de los Estados Unidos.

Hay muchos estudios que demuestran que la música y sus componentes producen patrones de actividad eléctrica cerebral. Esto lleva a una mayor eficacia a nivel del funcionamiento del cerebro no sólo como rector de los procesos cognitivos sino también como regulador de las funciones vegetativas del organismo.

 musicoterapia3 Logrando una estimulación musical en la que participen activamente se promueve el desarrollo físico, mental, intelectual, sensorial y afectivo de los niños. Esto repercutirá favorablemente sobre otros de los objetivos educativos a los que se aspiran tales como la atención, la concentración, colaborando en el desarrollo de la imaginación y la creatividad así como en la desinhibición.

Con este tipo de actividades se busca desarrollar también la coordinación motriz, el movimiento, la marcha, lograr cierta discriminación auditiva; y que adquieran destrezas y medios que le mejoren la expresión oral, perfeccionando la articulación, vocalización, el control de la voz, incluso se logra mejorar la respiración y el funcionamiento de los órganos que intervienen en ella.

Se refuerza la autoestima y la personalidad mediante la realización personal, y se acentúan pautas de conducta que facilitan su integración social y liberan la energía reprimida.

También es efectiva para la recuperación de los bebés hospitalizados en cuidados intensivos.

Algunas piezas de música clásica y autores propios para musicoterapia:

He enlazado las piezas que  ya están incluidas en este blog, el resto las iré insertando poco a poco.

Obras relajantes:

Beethoven: Minueto, Sinfonía heroica, Para Elisa, sonata Claro de Luna

Brahms: Vals op.39 N15,Canción de cuna

Bach: Largo de concierto en la suite en si bemol, concierto de Brandemburgo.

Elgar: Ninrod

Pachelbel: Canon

Schubert: Sinfonía inacabada, Ave María

Vivaldi: Concierto para oboe

Mozart: Concierto nº 3 para violín

Chopin: Tristeza

Albinoni: Adagio

Saint-Saëns: Carnaval de los Animales

Offenbach: Barcarola

Tchaikowsky: Sexta sinfonía

Debussy: El mar, Claro de Luna

Wagner: Preludio de Parsifal

Fajerman: Flowers of Love

Stivell: Renacimiento del arpa

Haendel: Música acuática

Obras Estimulantes:

Wagner: La gran marcha de Tannhauser, el final de los Maestros cantores, la Obertura de Rienzi

Boccherini: Minuetto

Mozart: Minueto Don Juan

Borodin: El Príncipe Igor

Popular escocesa: Días Lejanos

Popular napolitana: Santa Lucía

Obras energizantes:

Elgar: Pompa y Circunstancia

Verdi: Marcha triunfal de Aida

Tchaikowsky: Marcha Eslava

Mozart: Marcha Turca, Las Bodas de Fígaro, Serenata, Sinfonía Júpiter

Faure: In Paradisum

Toselli: Serenata

Rossini: Obertura de Guillermo Tell

Schubert: Momento musical

Los adolescentes y la música clásica

 ¿Por qué no asiste el público juvenil a conciertos de música clásica o culta?

Ésta es una cuestión compleja en la que intervienen varios factores, entre los que destacan la educación, la política cultural que se sigue (que no da prioridad en absoluto a este tipo de música, sino, en palabras de Esther Herguedas, a la «cultura del espectáculo») y la  identificación entre identidad y consumo cultural.

violin¿Por qué los adolescentes eligen la música popular antes que la culta, a la que, de hecho, suelen rechazar? Muy sencillo: porque no se sienten identificados con esa música. Y esto ocurre por la imagen o el concepto que se tiene de ella: una música, como su propia denominación indica, culta, seria, que invita a la reflexión, que no supone participación por parte del oyente (al contrario de lo que sucede en conciertos de música popular, por ejemplo), que es el resultado de una sensibilidad individual y creativa superior, fuera del alcance de la comprensión de la mayoría de las personas. Esta visión de la música culta hace que los jóvenes la vean como algo hermético y distante y propio de un grupo muy alejado de sus intereses: las personas “mayores” (desde su punto de vista, claro); un grupo al que, además, suelen oponerse.

Los adolescentes están en pleno proceso de construcción de su identidad y la música popular les ofrece algo que no lo hace la música457490327_392f02e52f_o culta: ídolos o referentes, tan presentes en esa cultura impuesta, la del espectáculo. Es mucho más fácil imitar o intentar imitar (para ser aceptado en la sociedad) la estética de un cantante famoso, de cuerpo escultural y ropa ceñida, que la de un gran intérprete de música culta (sobre todo si no se sabe tocar ningún instrumento musical), que además es desconocido para la mayoría de los jóvenes.

¿Por qué los jóvenes no se sienten identificados con la música culta?  Porque no la entienden. Y eso es un grave problema de educación.

La forma de explicar la música (tanto en Educación Primaria y Secundaria como en el conservatorio, según la experiencia que yo he tenido) es de forma fría y distante, sin buscar puntos de contacto con el resto de las asignaturas ni buscar puntos de interés con el alumno. Tradicionalmente la historia de la música se ha enseñado como algo aislado, sin conexión con la estética, con la historia del arte, con la historia en general, ni siquiera con el instrumento en sí. Eso hace su estudio árido y difícil de aplicar a la realidad sonora, con lo que se sigue sin entender la música.histo_arpa_01

La educación musical, en Educación Primaria y Secundaria y, sobre todo, en el conservatorio, debe llevar como actividad obligatoria la asistencia periódica a conciertos o audiciones, tanto en un teatro o una sala específica como en el propio centro.

Las audiciones deben ser cortas o incluso constar de fragmentos, si es necesario (normalmente la atención suele durar unos quince minutos y después se tiende a desconectar; por eso, si la audición dura mucho más resultará pesada a quien no esté acostumbrado a este tipo de música), duración que se podrá aumentar conforme el alumno vaya familiarizándose con la música culta, y siempre deben ir precedidas de actividades (juegos que requieran la participación de los diferentes tipos de memoria sensorial; explicaciones sobre autor, época y estilo; peculiaridades de la obra…) que hagan que el alumno se acerque a la pieza y no la vea como algo ajeno, sin sentido ni contenido.aprendices_de_m_sica_1

También es importante que el alumno haga una escucha atenta, que siga una partitura o un musicograma durante la audición (dependiendo de su nivel musical) y que identifique determinados elementos (timbres, ritmos, texturas…).

Esta educación del oído musical hay que realizarla desde la Educación Primaria y debe incluir todo tipo de música, para facilitar que toda persona tenga acceso a cualquier música, sin discriminación alguna, y que ante una audición sepa identificar sus elementos constitutivos y el contexto en el que se inserta, para que esa actividad de escucha sea realmente enriquecedora y para que se estimule su capacidad crítica.

Influencia de la música en la memoria de los niños

 Se sabe que la música mejora el nivel intelectual de los chicos en edad escolar. Lo que hasta ahora no se conocía es de qué modo influyen las lecciones de

corneta música, como actividad extra y programada, en el desarrollo de sus cerebros.
Un estudio realizado en la Universidad McMaster de Canadá, recientemente publicado en “Brain” —edición especializada en neurología—, reveló que el entrenamiento musical está relacionado con un tipo de desarrollo cerebral y mejora la capacidad de memorizar en chicos de entre cuatro y seis años.
El equipo canadiense llegó a estas conclusiones luego de medir la respuesta del cerebro de niños de esas edades a diferentes sonidos, a lo largo de un año. Estudiaron a dos grupos de 6 chicos cada uno. Uno, que estudia música como actividad extra a las clases que recibe de esa materia en la escuela; el otro, que sólo aprende música en el colegio.
Laurel Trainor, profesor de psicología, neurociencia y comportamiento en la Universidad McMaster, y director del Instituto McMaster para la Música y la Mente indicó que “este es el primer estudio que demostró que la respuesta del cerebro de chicos entrenados musicalmente y de chicos no entrenados es diferente”. El profesor Trainor lideró el equipo junto con Takako Fujioka, un científico del Instituto de Investigación Baycrest Rotman.
Durante el estudio, los investigadores midieron la actividad cerebral de los chiquitos mientras eniño con guitarrascuchaban diferentes tipos de sonidos. Por ejemplo, el tono de un violín y el sonido de una explosión. Las mediciones se grabaron cuatro veces a lo largo de un año. Durante la primera sesión y la cuarta, se les hizo un test para que identificaran armonías, ritmos y melodías. Luego, otro test para escuchar una serie de números, recordarlos y repetirlos. 
De acuerdo con el músico y musicoterapeuta, Rubén Amato, profesor adjunto de Psicología Educacional II en la carrera de Musicoterapia de la facultad de Psicología de la UBA, una de las explicaciones del resultado de los investigadores es que “lo sonoro es un medio de comunicación superior a la palabra, en algunos aspectos. Pone en funcionamiento el cerebro primitivo y el más desarrollado, que es la corteza cerebral. Por ejemplo, si las personas que sufren tartamudez hacen canto, la pueden superar“.
Mercedes Oliveto, titular de Educación Corporal II de la Carrera de Musicoterapia, destacó en cambio, que “todos los aprendizajes aportan”. Y que más allá de cualquier estudio, el contexto en el que se desarrolla cada niño o niña también es muy importante.